El narrador de Ampliación del campo de batalla es un ingeniero informático de 30 años, hastiado de su trabajo, que debe vender a sus posibles clientes las delicias de las nuevas tecnologías. Es un antihéroe que ha dejado de luchar, que espía apenas a sus congéneres, que se desliza hacia la depresión; lleva dos años de castidad, se refiere a "las mujeres que me abrían sus órganos" con tanta repugnancia como cuando habla de las egoístas psicoanalizadas...
Con la precisón de una autopsia, describe el campo de batalla de la sociedad actual, la sociedad neoliberal, con sus perdedores en el ámbito económico y sexual: la ampliación del campo de batalla a todas las edades de la vida, a todas las clases sociales.
No tengo muchos amigos, no me apetece perder a este.
Una pintada en una pared “Dios quiso desigualdades, no injusticias.
Ya no se escribe nada como Cumbres borrascosas, apasionado. Hoy la forma novelesca no está concebida para retratar la indiferencia, ni la nada. Habría que inventar una articulación más anodina, más concisa más taciturna.
El primer empleo, concluye en tono festivo, es algo que no se olvida fácilmente; un poco como el primer amor. En ese instante me pregunto si no habrá bebido un poco de más.
Michel Houellebecq. Llego aquí para revisar cómo escribe. Curiosidad de pichón de escritor. El hombre es el francés Michael Thomas, pero en honor a su abuela paterna se pone el Houellebecq. Algunas de sus novelas: Ampliación del campo de batalla, 1994; Las partículas elementales, 1998; Plataforma, 2001. Se convirtieron en hitos de la nueva narrativa francesa por su descripción de la miseria afectiva y sexual del hombre occidental de finales del siglo 20 y comienzos del 21. Ha sido muy galardonado. Hijo de padres y familia comunista. Hoy lo rotulan de extrema derecha. Estudió Ciencias de la Computación. Ampliación del campo de batalla, se llegó a comparar con El Extranjero de Albert Camus. Acusado de ser misógino, islamófobo.
“No tengo muchos amigos, no me apetece perder a este”.
Nosotros
los de pocos amigos lo hemos pensado varias veces. No tengo muchos amigos, no
quiero perder lo único que me queda entonces, soporto.
“El primer
empleo, concluye en tono festivo como es algo que no se olvida fácilmente; Un
poco como el primer amor en ese instante me pregunto si no habrá bebido un poco
de más”.
REMEMBRANZAS NADA QUE VER
Me tocó hacer memoria para recordar mi primer empleo. Fue en el almacén por departamentos, durante unas vacaciones, en la sección de ropa de niños. No hubo entrenamiento, ni inducción. Simplemente lo soltaban dentro del almacén, sin tener absoluta idea de nada. Solo recuerdo que algún cliente se acercó a preguntar por algún producto, yo le dije que no había. No conocía absolutamente nada; llevaba 10 minutos en el cargo.
Después de finalizar esas vacaciones aprendí la existencia de las prestaciones sociales; ya no sólo era pago por horas trabajadas, sino que había unos adicionales de los cuales fui notificada de su existencia, estando ya en casa. Ocupo en el orden de nacimientos de hijos de una familia, el último lugar, ya nadie tenía tiempo ni ánimos de explicar o aclarar nada, como la existencia de pagos adicionales. No recuerdo casi nada de ese trabajo. No recuerdo compañeros, no recuerdo jefes, eso no quedó registrado en ninguna parte. Creo que no aparece en mi récord de pensión. Tendría unos 16 años.
El
siguiente trabajo fue en una aseguradora, era en el sótano en fotocopiadora y télex. Tendría ahí 18 o 19 años. Fue en un semestre libre después
de la universidad. Tenía mucho éxito y había mucha demanda de
fotocopias, con el ánimo primordial de hacer visita. Un cristiano del que no recuerdo su nombre, me llevaba siempre
dulces, otro me llamaba desde otra ciudad de donde era gerente regional. Había vales de cafetería,
pero yo los cambiaba por plata o algo parecido, e iba a almorzar a casa que era
muy cerca. Todas las tardes los
trabajadores bajaban a ese sótano donde también había una cafetería y unas canchas de squash. Se hacía entonces vida
social. Me encantaban las galletas de chocolate morenitas, que vendían ahí.
Bueno, pues el libro que es supercorto lo terminé muy rápido. La segunda mitad trata sobre la vida deprimida del protagonista y sus compañeros de trabajo. Sus frustraciones, el suicidio del compañero. Una pereza. Porque era corto y como para dar el compás de espera, lo terminé. No me gustó nada.



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