¡Sorpresa nietos!, las abuelas tenían sexo

Por Silcarva

Mi negro pasado
Laura Esquivel
SUMA
224 páginas
Novela contemporánea. Narrativa hispanoamericana.
2017

"Después de 18 años Laura Esquivel revive la historia contara en Como Agua para chocolate a través de la tataranieta de Pedro y Rosaura. Ella es una mujer que no cocina y de hecho tiene problemas de obesidad, está casada y espera un bebé, además ha sufrido de ansiedad. Su mundo colapsa cuando da a luz un hijo de raza negra que destruye su matrimonio, pues su marido cree que el niño no es suyo. Deshecha la mujer cae en una profunda depresión y, en medio de su crisis, encuentra El diario de Tita. En él descubrirá secretos sobre las mujeres de su familia, el linaje de sangre negra que corre por sus venas, las pasiones que desata la comida y un sentido de pertenencia. La autora trata con habilidad de la ruptura generacional y la reconciliación gastronómica con la vida actual. En la continuación de Como agua para chocolate vuelve a esbozar otra impronta de libertad, contada con perfecta resonancia en al época contemporánea."

Escrito con una narrativa sencilla y nada pretenciosa. Simple y directa. No le sobra nada ni le hace falta nada para dar forma a la historia. Es un libro corto que se lee de un tirón, que no aburre en ningún  momento.
El diseño editorial rememora los libros de antes, de niños, con ilustraciones sencillas que lo hacen que se sienta en casa, seguro. Utiliza el realismo mágico.

Es hermoso volver a la lectura hispanoamericana para encontrarse con palabras como el "valemadrismo" y con esa especie de realismo mágico donde los resortes emocionales interactúan con la comida y tienen efectos sobre los comensales.
Nada más arraigado en nuestras creencias que si la cocinera está de malas pulgas, se le corta la leche y el punto de nieve no se le da. El efecto siguiente es que la comida le cae mal a todo el mundo.
La narración es hermosa porque transporta al lector a la casa de las abuelas, al calor y cariño de las mujeres de la familia, a la seguridad y sentido de pertenencia que brindan; son tradicionales pero de mente abierta, nada mojigatas; abuelas y tías que amaron, que se salieron de los moldes, que se enfrentaron si fue necesario.
Abuelas que no tienen inconveniente en adentrarse en el mundo moderno y las facilidades que trae. Abuelas que aprenden las ventajas del Facebook y que son atemporales en las apreciaciones sobre el sentir de los suyos.
Trata de esos lazos familiares que a muchos le pueden ser tan lejanos en la vida actual, donde jamás hay tiempo para nada, y si lo hay, los asuntos se tratan a la carrera.
Habla abiertamente de la vida amorosa de las abuelas, que también fueron apasionadas.
Es la existencia de una familia y unas mujeres profundas, luchadoras, que sufren, pero que también disfrutan.
Especialmente el placer de la comida- la que preparan diariamente como en un ritual para alimentar no solo el cuerpo de los suyos sino el alma- las emociones, la sensualidad y el sexo.
La autora une a las generaciones de la familia, las comunica, las sintoniza.  Conexiones que vienen en el ADN y que se materializan en sueños o en visiones.
Me gustó el libro. Es una bonita historia.
Nota: es imposible no pensar en el príncipe Harry de Inglaterra y Meghan Markle, y los hijos morenos de padres claritos...

¡Felices lecturas latinoamericanas!





@@@@@  Amor

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