Cuando ya no importe
Narrativa hispanoamericana
Juan Carlos Onetti
Editorial Alfaguara
205 páginas
Edición 1993
Relato de contrabandistas misteriosos que viven una aventura que Onetti describe con humor y ternura, Cuando ya no importe constituye una afirmación de esa portentosa capacidad de Onetti, para poner en pie los mundos más sugestivos con el trazo contundente y firme de una literatura que se ha convertido en leyenda.
Éste es el diario de Carr, un intelectual al que su mujer decide abandonar para irse a vivir a otro país. La miseria espiritual y material es lo único que ha compartido con ella, por eso la ruptura no será un hecho dramático, sino al contrario: se trata de una oportunidad para rehacer su vida. En la ciudad de Santamaría comienza a trabajar en una presa. Pronto descubre que su trabajo es en verdad una tapadera para facilitar las correrías de unos contrabandistas.
...como nosotros, siempre anda con una paz armada.
I gold we trust
La caja había atravesado medio mundo cargada de sorpresas e incomprensiones.
Su cariño era un estorbo, tal como me sucedió con alguna mujer en mi pasado.
El agua del cielo caía ruidosa y tibia sin mañanas, ni noches, todo el mundo era gris, invariable y sin dar esperanza.
Pagaba a la negrera sin más robo que la plusvalía.
Hijos de antiguas guerras sudamericanas.
Y declaro que estoy libre de pasado.
Claro que el día de hoy ya lo hice pasado por haberlo vivido.
En estos asuntos acaban por emparejarse el que da y el que recibe.
Después de "juropordioses".
Mi deber casi escolar de garrapatear mis apuntes.
Yo quieto jugando a la indiferencia.
Se inventaban nuevos nombres que intentaban lograr el olvido de tantos fracasos.
Me bastó mirar su cara dolorosa que sufría hasta alcanzar la fealdad.
Acaso porque el destino no está de buen humor.
Conservaba la felicidad de seguir ignorando que un día iba a morir.
... y la vigorosa mala palabra de algún camionero que se había golpeado al bajar del vehículo.
No desprecie este rojo que fue engaño como la muleta de torero.
Darle una fugaz eternidad.
...antes que las bravas muchachas en flor o en fruto agotaran en las farmacias las reservas de píldoras.
El diario "El Liberal" ignoró las disputas y conservó lectores de uno y otro signo.
Un infantil empeño en enterrar un anillo que debió estar unido a una historia amorosa y difunta.
Un adolescente empeñado en dar sepultura cristiana a un chivo maloliente.
El destino le había golpeado, le escamoteó el hombre querido, hundiéndolo con su yate en un mar cualquiera.
Solo aquel vestido de novia que se fue despojando de miles de vísperas felices. El vestido que permaneció para insinuarle el más profundo sentido de la palabra irremediable.
Ahora la tengo, toda ella Anamaría, y la coloco por días o meses boca arriba en la cama. Pero en vano, siempre en vano. Es un cuadro y yo dispongo coloco el vestido colgado sobre el espejo de un gran ropero. Los tules y encajes velan impasibles caricias desconsoladas y la gran desesperación que obliga a permanecer horizontales, como si oprimiera el cuerpo de la muchacha, no sé cuánto tiempo, hasta que aceptara la imposibilidad de corregir pasados. Hasta que la demencia, irresistible y lenta, fuera trepando por el cuerpo extendido para arrebatármela, hacerla suya y convencerla de que era necesario ponerse el vestido blanco y recorrer, fantasmal y grotesca calles y callejas de Santamaría.




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