Las primas
Narrativa hispanoamericana
Aurora Venturini
Editorial Tusquets
224 páginas
Edición 2021
Si la historia que cuenta esta impactante novela de Aurora Venturini transcurriera en Texaz, seguramente habría en ella psicópatas asesinos, vísceras y sangre a raudales. No es el caso, por suerte para los lectores, pese a que en el seno de la familia que la protagoniza hay asesinos -y asesinatos-, prostitutas, encubridores, retrasadas mentales y una enana. También un profesor de bellas artes, una alumna aventajada y una madre profesora. Aurora Venturini disecciona la sociedad de su juventud, en La Plata (Argentina) de los años cuarenta, una familia compuesta por mujeres y totalmente disfuncional que muestra una capacidad asombrosa para salir adelante, hasta el punto de que la protagonista consigue convertirse en pintora famosa. Yuna, la narradora, relata en primera persona los años de formación y superación personal, con un corrosivo sentido del humor y sin pelos en la lengua. Las primas supuso el descubrimiento y la consagración de la autora, a la edad de ochenta y cinco años: ciertamente, nunca es tarde si la novela es buena. En este caso es excelente.
En tercer grado la llamaban la señorita de tercero, pero estaba casada con mi papá que la abandonó y nunca volvió.
(en silla de ruedas)... paseando su desgracia por el jardín.
Aprendió a escribir pero todo sin H, porque si no se pronuncia para qué escribirla.
La boca pintada de rojo buzón.
...detuve una lágrima que estuvo a punto de rodar con estruendo contra el piso.
Se había separado porque las maneras ordinarias de su ex la chocaron.
Era señora y señorita, porque el matrimonio no se consumó.
Los indios no encanecen será porque no piensan.
Mamá no tenía canas igual que la abuela pero pensaba.
...aprendí a llorar.
Algún mal de ojo perseguía a mi familia.
La tia Nene que había resbalado en el patio de la difunta ahora de ella, desnucándose y lo gracioso del caso y acá me rio aunque sea pecado por lo absurdo (palabra del diccionario), y lo absurdo resulta del resbalón de la tía Nene sobre una flor que el viento arrastró hasta el patio embaldosado y cuyo nombre es alegría del hogar.
...no le dije nada al profesor pero bajó varios tramos en el afecto respetuoso que yo le profesaba.
Las aceptaríamos hasta el borde de la copa.
Chueco y feo como una pesadilla.
Los acontecimientos cayeron como balaceras inesperadas.
Lo que no se cuenta es como si no hubiera ocurrido.
Porque cuando no deseo oír, no oigo.
Dulce hogar paterno, valga la redundancia.
Insistieron con la fuerza de los desesperados.
La gente al verse reflejada en la pena, puede consolarse algo.
Es un libro original y divertido. Venturini escribe sin mucha puntuación, como estilo propio. Un reto a la escritura bien hecha. Rebelde. Junta todas las desgracias en una sola familia, logra mostrar las costumbres de una época y muestra que las personas a pesar de las formas ideales de las sociedades siempre han sido asaltadas por muchos valientes, en el tramo de vida que les toca trabajar por su supervivencia y vivir lo que sienten. Aquí se encuentra diversión entre los establecido socialmente y lo que ocurre de verdad.
Tal vez los escritos de hoy día donde todo el mundo hace lo que se le da la gana y a nadie le importa, no serán gran tema. Se centrarán en lo ridículo. O ni eso. Hoy están de moda los que se creen animales. Es una decadencia absurda.
Tengo ya en la pila de pendientes otro libro de la Venturini que se llama Las amigas. 84 años tenia la señora cuando escribió Las primas.
La editorial en su texto del libro, no menciona que el libro carece de mucha puntuación, esto porque Venturini lo hace deliberadamente.



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